IX Congreso de enseñanza de la ética

La Junta Directiva de la Red para la Formación Ética y Ciudadana, el Comité Organizador y la Universidad ICESI, la Institución Universitaria Antonio José Camacho y la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, como instituciones sede del IX Congreso de Enseñanza de la Ética “Ética de la Democracia”, tienen el gusto de invitarlos a participar en este espacio de encuentro, compartir y aprendizaje entre colegas interesados en la formación ética y ciudadana.

Es un placer comunicarles que nuevamente la ciudad de Cali (Colombia) acoge el Congreso, durante los días 13 al 15 de octubre de 2022. Estamos seguros que será gratificante volvernos a encontrar de manera presencial para intercambiar experiencias, establecer contactos y sobre todo para dialogar y fortalecer nuestra comunidad de aprendizaje.

Para efectos de ubicación y movilidad para los visitantes a la ciudad de Cali, cada día una universidad acogerá el Congreso en su totalidad. De manera que podremos disfrutar a lo largo de los tres días, de tres instituciones de educación superior diferentes.

WILSON HERRERA ROMERO

Director de Phrónimos. Centro de formación en ética y ciudadanía de la Universidad del Rosario y vicepresidente de la Red para la Formación Ética y Ciudadana.

FREDDY PATIÑO MONTERO

Secretario de la Red para la Formación Ética y Ciudadana y Profesor de la Universidad Santo Tomás

ANA MARÍA AYALA ROMÁN

 

Directora del Centro de Ética y Democracia de la Universidad ICESI

JUAN CARLOS CRUZ ARDILA

Decano Asociado de Investigaciones de la Institución Universitaria Antonio José Camacho

ARTURO HERRENO MARIN

Profesor de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium y de la Institución Universitaria Antonio José Camacho

ÁNGELA SALAS GARCÍA

Profesora de la Universidad del Rosario

GELBER CASTRO GUTIÉRREZ

Profesor de la Corporación Universitaria Minuto de Dios

JUNY MONTOYA VARGAS

Directora del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de los Andes y Presidenta de la Junta Directiva de la Red para la Formación Ética y Ciudadana.

EDUARDO RUEDA BARRERA

Director Ejecutivo de la Red para la Formación Ética y Ciudadana y Profesor de la Universidad Nacional de Colombia.

DIEGO CAGÜEÑAS ROZO

Profesor de la Universidad ICESI

GILDARDO DÍAZ NOVOA

Profesor pensionado de la Universidad de Ibagué

MAURICIO ZABALA HERNÁNDEZ

Profesor de la Universidad de Ibagué

DIDIER SANTIAGO FRANCO

Profesor del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de los Andes

ANDRÉS MEJÍA DELGADILLO

Profesor de la Universidad de los Andes

RAFAEL SILVA VEGA

Profesor de la Universidad ICESI

JUAN ALEXIS PARADA SILVA

Profesor de la Corporación Universitaria Minuto de Dios

LUIS MIGUEL VERGARA

Profesor de la Universidad Católica de Colombia

DARWIN MUÑOZ BUITRAGO

Profesor de la Universidad Católica de Colombia y de la Universidad Santo Tomás

MÓNICA ALMANZA MARROQUÍN

Profesora Universitaria – Miembro del Consejo de Fundadores de la Red para la Formación Ética y Ciudadana.

GERMÁN NOGUERA CAMACHO

Comisión de Ética de ACIEM

Las Mesas de Trabajos estarán distribuidas en los siguientes ejes:

  1. Educación democrática:

Una de las defensas más comunes de la democracia liberal es que, a través de ella, se pueden llegar a solucionar de manera más eficaz los problemas que aquejan a una sociedad. Sin embargo, la falta de confianza en la democracia, en especial de los más jóvenes, en Colombia y en otros países latinoamericanos, lo que muestran es que no percibe a la democracia como el mecanismo idóneo para solucionar los problemas que aquejan a estos países. Frente a esta crisis de legitimidad de la democracia, se puede aducir que los ciudadanos escogen mal y que esto se debe no simplemente a que están mal informados, o a las prácticas clientelistas, sino también, a que no están bien formados. Esto nos lleva a la cuestión de cómo se está dando la formación ciudadana en Colombia, qué ha pasado con ella. Si bien en Colombia se ha adoptado el modelo de las competencias ciudadanas, en que se reconoce la necesidad de desarrollar el pensamiento crítico, ampliar la empatía, mejorar la escucha y la comunicación, aspectos que en principio son necesarios para mejorar nuestras formas de tratarnos los unos a los otros, los índices de violencia tanto en las zonas urbanas, como en el campo siguen siendo altos, e incluso han aumentado. Esto lleva a preguntarnos, en primer lugar, sobre las barreras que han incidido para que la educación ética y ciudadana en Colombia no logre formar ciudadanos más activos, solidarios y respetuosos de las diferencias; y, en segundo lugar, que avances se han dado en este tipo de educación.

  1. Retos éticos de las democracias hoy:

Después de un inicio de siglo marcado por un discreto optimismo, los últimos años se han caracterizado por la presencia de escenarios de incertidumbre y de frustración. Distintas preocupaciones ocupan a menudo la atención de sociedades inmersas en problemáticas —ya no exclusivas de los países en vía de desarrollo— como el crecimiento de la brecha de la distribución de la riqueza, las altas tasas de desempleo —sobre todo entre los jóvenes—, las crisis económicas y financieras, la desigualdad de derechos y otros tipos de manifestaciones que pueden clasificarse dentro de lo que Johan Galtung denominó como la violencia estructural que impide la realización completa del potencial innato de los seres humanos. En otras palabras, generaciones enteras deben enfrentarse a angustiantes desafíos que tienden a producir escenarios de pérdida de confianza en las instituciones y su capacidad para resolver sus inquietudes y problemas. Esto se constituye como uno de los más preocupantes retos para la democracia y la ciudadanía en el siglo XXI.

  1. Democracia e instituciones:

Las organizaciones tanto públicas como privados no son solo esfuerzos cooperativos para producir bienes y servicios, sino también son espacios donde se pueden dar prácticas democráticas. La democracia no solo es un sistema político, sino también una forma de cómo relacionarnos los unos con los otros en las distintas esferas de nuestra vida cotidiana. Buena parte de nuestros tiempos y preocupaciones están alrededor de lo que pasa con las organizaciones de las que hacemos parte. En este sentido, una sociedad será más democráticas, si en estos espacios se dan formas de convivencia democrática. Se puede decir entonces que las organizaciones pueden incidir negativa o positivamente para que se de una sociedad más o menos democrática. En el caso colombiano, vale la preguntarse, qué tanto las prácticas que se dan en las organizaciones públicas y privadas son democráticas o no, y cómo inciden estas en la forma de actuar de los ciudadanos tanto en el ámbito público como en el privado.

  1. Ética, democracia y justicia:

En el ámbito democrático se conciben las instituciones como una parte especifica de la organización social, pública o privada, creada con unos fines culturales, políticos y sociales de carácter benéfico. Por ello, las instituciones, independientemente de su propósito fundacional, comprenden un bien social que ayuda, entre otros, a fortalecer la democracia, cultivando valores que le son propios, como la participación, justicia y respecto entre sus miembros, lo que favorece el buen trato entre unos y otros, contribuyendo a la convivencia social general. Sin embargo, no siempre, o al menos, no todas las instituciones encarnan dichos valores, por lo que son objeto de rechazo social. Una de estas instituciones objeto de diversos cuestionamientos es la institución carcelaria, que lejos de “rehabilitar” a las personas privadas de la libertad, las asume en una situación de profunda afectación de su dignidad profundizando su estigmatización, injusticia y exclusión y, además, invisibilizando variables importantes que conllevan a que ciertas poblaciones y contextos sociales sean más vulnerables a la ejecución de delitos. Lo anterior demanda, precisamente una profunda reflexión sobre las formas de administración de la justicia, el papel formador de la sociedad y de sus instituciones, y la garantía de ambientes éticos, especialmente en el contexto de Estados y sociedades democráticas que se autorreconocen, como en el caso colombiano, como estado social de derecho.

  1. Ética y cultura democrática:

Avanzar en el reconocimiento de los otros como iguales, al tiempo que generar espacios seguros para expresar las diferencias son dos de las grandes tareas que urgen abordar en el marco de las sociedades democráticas contemporáneas, especialmente atravesadas con las redes sociales y todas las formas de expresión (y, por qué no decirlo, de manipulación) que allí se dan. Claramente plantear escenarios de discusión sobre el rol que cumplen las diferentes instituciones sociales en la formación para la ciudadanía y la cultura democrática resulta altamente conveniente en los países latinoamericanos, donde cada vez más los procesos electorales, como manifestación de la democracia, paradójicamente se han convertido verdaderos campos de batalla donde todo vale. Precisamente, son estas situaciones las que ameritan cada vez más una mejor y mayor formación y fortalecimiento de la cultura democrática que brinde herramientas para el desarrollo del pensamiento crítico a los ciudadanos y, de esta manera, se asuman con un mayor criterio las propias decisiones y actuaciones, en orden a los compromisos derivados de su ejercicio de la ciudadanía.

  1. Universidad ICESI – Ver
  2. Institución Universitaria Antonio José Camacho – Ver
  3. Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium – Ver
  4. Cali (Colombia) – Ver